Luna redonda, luna gigante,
inmaculada promesa que asciende suave,
como hostia que flota
consagrando un instante.
Tu cuerpo me empuja a querer profanarte,
escupir soledades que tu me inspiraste,
con agua de lluvia,
con gotas de sangre,
para verte imperfecta,
quebrada, distante,
para verte al menos humana un instante.
miércoles, 21 de mayo de 2008
lunes, 19 de mayo de 2008
Hay días
Hay días espesos, en los que parece que todo es estéril, y que nada puede crecer en un terreno tan seco. Y hay días de luz, con brillo, en los que uno va saltando de una cosa a otra de puntillas como bailarina en su tutú, días fluídos, de engranajes perfectos. Hay días en que la conjunción de astros hace que todo se interponga en tu camino, de tropezar obstáculos, pero hay otros de encontrarse cada cosa en su mejor momento. Hay días de sentarse a esperar, hay otros de mirar desde la cuneta de la autopista, viendo como todos avanzan menos tú. Hay días de habitación y otros de sol, de ordenar fotos y desordenar sentimientos. Hay días de pensar, hay días de observar, y hay otros de sencillamente olvidar. Hay días de meterse de lleno y otros tantos de pasar desapercibido. Hay días en escala de grises y días en color.
Y hay otros días que son los días normales, en los que ni siento, ni presiento, ni consiento. Son los días en los que me siento a esperar la noche, mientras lamento los días normales.
viernes, 16 de mayo de 2008
Elecciones
Después de un año de campaña, por fin hoy vota el país. Este tiempo, del que sólo he sufrido una parte, ha sido una pesadez constante. Politiqueo barato y populista, fraudes saliendo constantemente en los diarios, manifestaciones de apoyo a unos y otros con el consiguiente tráfico colapsado, y la verdad, poco o ningún mensaje de propuestas serias y mucha banderita y hacer ruido. La cantidad de dinero que se ha destinado a todo esto es brutal, y mientras, la gente sumida en la miseria y, lo que peor me sabe, en un anonadamiento incapaz de hacer crítica.Desde el miércoles, los niños ya no van a clase, y confiemos en que reine la normalidad para que podamos retomar el ritmo. Se sigue teniendo miedo al resultado, a los disturbios. Al parecer va a ganar el mismo que está en el poder. La gente alega que los demás candidatos son poco serios o se han visto salpicados en escándalos inmobiliarios y/o financieros. Posiblemente sea cierto. Pero pasar a un triunfalismo fácil te impide seguir mirando más allá, con la intención de andar, al paso, pero andar al fin y al cabo. Y no hay mucho tiempo que perder.
jueves, 15 de mayo de 2008
Por sus frutos
... los conoceréis."
Muchas veces, partiendo de esta cita bíblica de mi primo Mateo 7, me planteo cuáles son los frutos que he dado hasta ahora. No ya aquí, sino a lo largo de mi vida. Porque a veces me encuentro hablando y hablando de todo, filosofando de nada, y disfrazado de tanta verborrea como ineficacia. Cuando quiero rascar un poquito, me da como pudor aceptar que a veces todo queda en poca cosa. Entonces me lamento, y vuelvo a caer en el pesimismo tontito de ver que no avanzo hacia ningún lado.
Pero posiblemente hay una lectura que se queda por hacer. Posiblemente, y debido a mi cortedad de miras, no caigo muchas veces en el tipo de frutos que espero recoger. Porque amiguitos, ¿qué significa exactamente dar fruto? ¿Conseguir fines u objetivos concretos de carácter solidario, fraterno, familiar? ¿Conseguir cambiar algo de mi carácter que no me gusta? ¿Estamos hablando de conseguir? Y ahí es donde creo que está el error. Hoy he tenido un puntito de lucidez para reconocer que el fruto que debemos dar es el fruto del amor. Tratando de no ser ñoño (aquí esa palabra habla más bien de hacer demasiado caso a las tonterías de uno mismo), avanzar en el amor es lo que nos debería preocupar, avanzar de dentro afuera. ¿Ha aumentado mi capacidad de perdón, de hacerme pequeño, de ponerme al servicio de los demás? ¿Soy un poco más libre en ese sentido, partiendo del amor a los demás, o trato de cumplir normas o de quedar bien? ¿Y la esperanza, se ha hecho grande, abarca toda mi vida?
Pero posiblemente hay una lectura que se queda por hacer. Posiblemente, y debido a mi cortedad de miras, no caigo muchas veces en el tipo de frutos que espero recoger. Porque amiguitos, ¿qué significa exactamente dar fruto? ¿Conseguir fines u objetivos concretos de carácter solidario, fraterno, familiar? ¿Conseguir cambiar algo de mi carácter que no me gusta? ¿Estamos hablando de conseguir? Y ahí es donde creo que está el error. Hoy he tenido un puntito de lucidez para reconocer que el fruto que debemos dar es el fruto del amor. Tratando de no ser ñoño (aquí esa palabra habla más bien de hacer demasiado caso a las tonterías de uno mismo), avanzar en el amor es lo que nos debería preocupar, avanzar de dentro afuera. ¿Ha aumentado mi capacidad de perdón, de hacerme pequeño, de ponerme al servicio de los demás? ¿Soy un poco más libre en ese sentido, partiendo del amor a los demás, o trato de cumplir normas o de quedar bien? ¿Y la esperanza, se ha hecho grande, abarca toda mi vida?
Las respuestas no son para colgar aquí. Pero sí la conclusión, la de que sólo creciendo en este sentido es como, casi sin darme cuenta, el amor explotará en todo lo que me rodea, no con el edulcorante de una fuerte lluvia de miel, sino con la suave erosión del viento en la montaña.
viernes, 9 de mayo de 2008
Idas y venidas
Estas dos últimas semanas han sido algo particulares. Siempre lo son cuando hay visitas de por medio. Vienen muy bien por la novedad, pero suponen también un pequeño desbarajuste con el que trato de estar en equilibrio en esta realidad de caos ordenado.
Estuvo por unos días Maribel en calidad de trabajadora de la Fundación Itaka-Escolapios (y digo calidad porque podría haber pasado por amiga, o por ex-escolapia, o por fraterna, o por laica). Y vino después de un interesante tour por toda la Viceprovincia para conocer in situ los lugares de los que lleva oyendo tantas cosas y que forman parte de su trabajo, o en realidad para poner rostros, calles y gentes a los lugares conocidos. Fruto de esa relación en la distancia será un trabajo conjunto por el que poder desarrollar y hacer el seguimiento de proyectos populares de la obra escolapia.
Casi como relevo de ella, estuvo por aquí de nuevo el P.Rodolfo Robert, o Rudy, Viceprovincial. Como cada vez que viene (cada pocos meses), trae una revitalización de vida y misión y sobre todo muy buen ánimo y un sentido del humor desbordante. Su visión macroscópica de conjunto te arranca del día a día y te ayuda a situarte como una piecita más pero caminando hacia el objetivo, seguro de no estar pisando arenas movedizas. Se fue dejando en el suelo el dibujo del entrenador que traza la estrategia del partido.
Y por último llegó la doctora Bea, ésta sí para quedarse un tiempo largo, con la mochila hasta arriba de ideas, las manos rápidas, las herramientas para operar dispuestas, y todo el ánimo y empuje fraterno que de Valencia recibe, de mayores y de niños. Empujó la balanza desde allá, y ahora seguirá desde aquí, pues hay suficiente realidad como para ir tirando.
miércoles, 7 de mayo de 2008
Mirando atrás
Vuelvo para regar la plantita, que se me ha quedado algo mustia. Espero no volver a abandonarla.
Y para empezar me gustaría regar con aguas pasadas. Tengo que contar que tuvo lugar la II Semana Cultural con gran éxito de crítica y público, aunque ya haga casi dos semanas de ello. Y lo cuento porque me gustó y punto.
Fue una semanita bien aprovechada, con una acto por día, de bailes fólklóricos, charlas, teatro... Yo me ocupé especialmente del concurso de fotografía, el primero que se hacía y por el que pagué un poco el pato de la inexperiencia. El panorama apuntaba malos resultados con la escasez de fotos presentadas a pesar de la intensa publicidad en el colegio. Pero a última hora pareció animarse, y pude exponer en paneles algunas de las mejores fotos sobre la Romana (debo decir que algunas de ellas estaban realmente bien). Durante esa semana el jurado (compuesto por fotógrafos profesionales, algún profesor y algún Padre con buen criterio) dio su opinión y en el acto de clausura se dieron los premios, con una recompensa económica interesante (pego en el post la foto ganadora).
Además de esto, disfruté especialmente con el concurso de Teatro Social, que preparan algunos grupitos de alumnos. Disfruté por el nivel demostrado, y por el hecho de ser parte del jurado, porque siempre me encanta expresar mi opinión, sea de lo que sea. Y también porque ganó el grupo de 4ºA, mi clase, y me vi sorpresivamente recompensado en acompañarles a Santo Domingo a ver una obra de teatro (que ya fuimos - durante la Feria del Libro, la semana pasada - y disfrutamos de una extravagante representación sobre una mujer que tenía a su servicio a unos enanos a los que maltrataba y que al final acaban por amputarle las piernas y comérselas a modo de festín. Pero esto es otra historia....).
Estuvo también genial la proyección de una película para los pequeños, y su posterior rifa de material escolar y libros. La locura colectiva era evidente, y yo, con el micrófono y el sorteo y los nanos gritando, estaba tan fuera de mí que se me ocurrió acabar tirando algún paquetito de folios para que lo cogieran. Gran error... casi se matan. Ni cuando se tiran en la cabalgata de reyes a por caramelos había presenciado tanta violencia infantil.
Todo lo demás fue vistoso y agradable, especialmente los bailes y cantos dominicanos. Y la clausura fue muy festiva. Pero sobre todo, lo más bonito fue ver a la gente del barrio acudiendo a todas las actividades.
Por cierto, puse en la clausura un montajito que resume las actividades de este año. Si os lo queréis descargar (pesa unos cuantos mb) lo podéis hacer en:
(al acceder, esperar un poquito a que aparezca "Download file" y picar allí)
En un rato, más agua para la planta.
viernes, 18 de abril de 2008
Solazo
No sé cómo fue, pero de repente fuimos muy conscientes que el verano había llegado. De repente faltaba ya el aire y era necesario prender los abanicos para empezar a coger el sueño. Así, tan repentinamente, una ligera humedad te acompaña casi todas las horas del día, y salir hacia las bibliotecas a las 3 de la tarde se convierte en una pequeña tortura cuando el único vehículo disponible es una guagüita sin aire, y lo que es peor, sin radio.
El solazo cae sin remedio.
Y dicen que ahora sí ha llegado para quedarse. Despedimos la primavera constante que he disfrutado desde que llegué, en un invierno de los raros, de los largos y frescos. Y recibimos esta pesadez de temperatura, esperando al menos los regalos envueltos en días de lluvia.
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