miércoles, 24 de marzo de 2010
Algo pasa
domingo, 21 de marzo de 2010
Amigo dominicano
Amigo: Nunca te pide comida.
Amigo Dominicano: Se come la mitad de tu comida.
Amigo: Llama a tu padres 'Sr./Sra'.
Amigo Dominicano: Entra y dice 'sion mami' y 'sion papi'...o tia y tio.
Amigo: Te saca de la cárcel y te dice lo que hiciste mal.
Amigo Dominicano: Se sienta al lado tuyo y te dice: 'Coño, ta'mo Jodío'
Amigo: Nunca te ha a visto llorar.
Amigo Dominicano: 'Ta Jalto de verte llorar, te dice 'pendejo/a' y después llora contigo.
Amigo: Te toma las cosas prestadas y te las devuelve días después.
Amigo Dominicano: Se queda con tu vaina, y lo usa delante de ti.
Amigo: Sabe un par de cosas tuyas.
Amigo Dominicano:Pueden hacer un libro de ti y venderlo.
Amigo: Te deja solo si todo el mundo te deja.
Amigo Dominicano: Se quilla y dice: 'Que se jodan Tó' y se mantiene a tu lado .
Amigo: Te toca a la puerta.
Amigo Dominicano: Te abre la puerta y te dice: 'Llegué yo, denme mi comida'.
Amigo: Te lleva a beber y después te dice que es suficiente.
Amigo Dominicano: Se da un jumo contigo y se burla de tus estupideces.
Amigo: Tiene una discusión con la persona que hable mal de ti.
Amigo Dominicano: Le cae a trompá' al que hable mal de ti.
Amigo: Es amigo por un tiempo.
Amigo Dominicano: Son tu pana por siempre.
sábado, 13 de marzo de 2010
El arte de dibujarte
El amante, que yace a su lado, se irá. Al amanecer se irá a la guerra, se irá a la muerte. Y también la sombra, su compañera de viaje, se irá con él y con él morirá.
Es noche todavía. La mujer recoge un tizón entre las brasas y dibuja, en la pared, el contorno de la sombra.
Esos trazos no se irán.
No la abrazarán, y ella lo sabe. Pero no se irán.
viernes, 26 de febrero de 2010
Apátrida
Me declaro apátrida desde hoy mismo.
No quiero saber de himnos ni escudos ni banderas, y ni oír hablar del orgullo nacional.
No quiero saber de patriotismos baratos plantados sobre las raíces de independencia de pueblos vecinos.
No quiero saber de ejércitos nacionales preparados para defender el país de hipotéticos males que amenazan su seguridad, y que se camuflan de excusas a la hora de invadir países.
Aborrezco los escáneres de los aeropuertos, los que te hacen sentir sospechoso de andar y respirar, un presunto terrorista mientras no demuestres lo contrario.
Aborrezco las diferencias de trato a unos y otros, quiero para todas las fichas del parchís el privilegio de tirar el dado y avanzar libremente, para negros, amarillos, blancos, verdes y azules.
Aborrezco a los que se autoexculpan de racismo, pero ven una constante amenaza en el diferente.
Aborrezco la hipocresía de los que se solidarizan con los pueblos que sufren, pero no con las personas individuales que los componen, y ni oír hablar de las causas que los oprimen.
Me siento de todas partes y de ninguna.
Me siento un humano del mundo, un pasajero en tránsito.
Me inquietan e incomodan las fronteras, las que trocean los caminos que ando, las dicen aquí sí, allí no, mientras yo levanto mi pasaporte español, y como machete en la selva, voy abriéndome paso en el mundo, dejando atrás a millones de personas encerradas en sus jaulas nacionales.
Disculpen mi ingenuidad, pero sueño con un mundo sin barreras, en el que no existan las diferencias económicas abismales que empujen a la gente a abandonar sus familias, amigos y vecinos para aventurarse en un lugar desconocido.
Disculpen mi ingenuidad, pero este mundo me duele.
sábado, 20 de febrero de 2010
Caminos de alta fiesta
Quizá nos negamos a recordar nuestro origen común porque el racismo produce amnesia, o porque nos resulta imposible creer que en aquellos tiempos remotos el mundo entero era nuestro reino, inmenso mapa sin fronteras, y nuestras piernas eran el único pasaporte exigido.