domingo, 30 de mayo de 2010

Decir más con menos

Hace un tiempito que no escribo, y ahora creo que he perdido el hábito.
Me temo que la pereza se me ha echado encima. A veces pienso que nada de lo que cuento es importante, que no merece la pena. A veces la ocurrencia es "algo pequeñito" (siguiendo la terminología eurovisiva), tanto que no merece ser contado. Y mi día a día está tan lleno de cosas pequeñitas, que ni juntas pueden sacar la cabeza por encima de la mesa de la computadora. O tengo que juntar muchas para que salgan las cuentas.
O tal vez, y esto me preocupa más, hemos perdido vosotros y yo la conexión que teníamos. Me sabe mal porque siempre ha sido la idea que hagamos juntos este camino, que compartáis conmigo las ilusiones y los desengaños. Esta aventura es de sentimientos más que de hechos. Desgranarlos a veces cuesta, uno debería ser muy bueno para contarlos tan minuciosamente que se hiciera entender perfectamente, y no creo yo serlo tanto.
En todo caso, esta sutil y sosa confesión me permite comenzar a practicar. Y tal vez este soltar los dedos sea promesa de algo más. Aunque me quita mucho tiempo (soy bastante perfeccionista), me hace mucho bien pues resulta ciertamente terapéutico. Así que, si me podéis perdonar, seguid ahí para ver en qué queda la cosa, que yo haré lo mismo. Tal vez escuchándonos un poco más, incluso en el silencio, podamos decir muchas más cosas.

miércoles, 24 de marzo de 2010

Algo pasa

Creo que los tiempos están cambiando.
El cajero me ha dispensado todos los billetes nuevos, ni sudados, ni arrugados. Internet me funciona sin problemas desde hace semanas. Han abierto un Ikea en Santo Domingo.
Como diría Garfio en mi obra de Peter Pan: "Algo extraño está pasando".
Igual es momento de pensar en cambiar.

domingo, 21 de marzo de 2010

Amigo dominicano

Este texto me llegó en un correo. Es chistoso, pero resulta bastante cierto. Y en este blog también caben los chistes, oiga.

Amigo: Nunca te pide comida.
Amigo Dominicano: Se come la mitad de tu comida.

Amigo: Llama a tu padres 'Sr./Sra'.
Amigo Dominicano: Entra y dice 'sion mami' y 'sion papi'...o tia y tio.

Amigo: Te saca de la cárcel y te dice lo que hiciste mal.
Amigo Dominicano: Se sienta al lado tuyo y te dice: 'Coño, ta'mo Jodío'

Amigo: Nunca te ha a visto llorar.
Amigo Dominicano: 'Ta Jalto de verte llorar, te dice 'pendejo/a' y después llora contigo.

Amigo: Te toma las cosas prestadas y te las devuelve días después.
Amigo Dominicano: Se queda con tu vaina, y lo usa delante de ti.

Amigo: Sabe un par de cosas tuyas.
Amigo Dominicano:Pueden hacer un libro de ti y venderlo.

Amigo: Te deja solo si todo el mundo te deja.
Amigo Dominicano: Se quilla y dice: 'Que se jodan Tó' y se mantiene a tu lado .

Amigo: Te toca a la puerta.
Amigo Dominicano: Te abre la puerta y te dice: 'Llegué yo, denme mi comida'.

Amigo: Te lleva a beber y después te dice que es suficiente.
Amigo Dominicano: Se da un jumo contigo y se burla de tus estupideces.

Amigo: Tiene una discusión con la persona que hable mal de ti.
Amigo Dominicano: Le cae a trompá' al que hable mal de ti.

Amigo: Es amigo por un tiempo.
Amigo Dominicano: Son tu pana por siempre.

sábado, 13 de marzo de 2010

El arte de dibujarte

En algún lecho del golfo de Corinto, una mujer contempla, a la luz del fuego, el perfil de su amante dormido.
En la pared, se refleja su sombra.
El amante, que yace a su lado, se irá. Al amanecer se irá a la guerra, se irá a la muerte. Y también la sombra, su compañera de viaje, se irá con él y con él morirá.
Es noche todavía. La mujer recoge un tizón entre las brasas y dibuja, en la pared, el contorno de la sombra.
Esos trazos no se irán.
No la abrazarán, y ella lo sabe. Pero no se irán.

Extracto de "Espejos", de Eduardo Galeano

viernes, 26 de febrero de 2010

Apátrida

Me declaro apátrida desde hoy mismo.

No quiero saber de himnos ni escudos ni banderas, y ni oír hablar del orgullo nacional.

No quiero saber de patriotismos baratos plantados sobre las raíces de independencia de pueblos vecinos.

No quiero saber de ejércitos nacionales preparados para defender el país de hipotéticos males que amenazan su seguridad, y que se camuflan de excusas a la hora de invadir países.

Aborrezco los escáneres de los aeropuertos, los que te hacen sentir sospechoso de andar y respirar, un presunto terrorista mientras no demuestres lo contrario.

Aborrezco las diferencias de trato a unos y otros, quiero para todas las fichas del parchís el privilegio de tirar el dado y avanzar libremente, para negros, amarillos, blancos, verdes y azules.

Aborrezco a los que se autoexculpan de racismo, pero ven una constante amenaza en el diferente.

Aborrezco la hipocresía de los que se solidarizan con los pueblos que sufren, pero no con las personas individuales que los componen, y ni oír hablar de las causas que los oprimen.

Me siento de todas partes y de ninguna.

Me siento un humano del mundo, un pasajero en tránsito.

Me inquietan e incomodan las fronteras, las que trocean los caminos que ando, las dicen aquí sí, allí no, mientras yo levanto mi pasaporte español, y como machete en la selva, voy abriéndome paso en el mundo, dejando atrás a millones de personas encerradas en sus jaulas nacionales.

Disculpen mi ingenuidad, pero sueño con un mundo sin barreras, en el que no existan las diferencias económicas abismales que empujen a la gente a abandonar sus familias, amigos y vecinos para aventurarse en un lugar desconocido.

Disculpen mi ingenuidad, pero este mundo me duele.

sábado, 20 de febrero de 2010

Caminos de alta fiesta

Eduardo Galeano escribe:

¿Adán y Eva eran negros?
En África empezó el viaje humano en el mundo. Desde allí emprendieron nuestros abuelos la conquista del planeta. Los diversos caminos fundaron los diversos destinos, y el sol se ocupó del reparto de colores.
Ahora las mujeres y los hombres, arcoiris de la tierra, tenemos más colores que el arcoiris del cielo; pero somos todos africanos emigrados. Hasta los blancos blanquísimos vienen de África.
Quizá nos negamos a recordar nuestro origen común porque el racismo produce amnesia, o porque nos resulta imposible creer que en aquellos tiempos remotos el mundo entero era nuestro reino, inmenso mapa sin fronteras, y nuestras piernas eran el único pasaporte exigido.


miércoles, 17 de febrero de 2010

Dosis de caribe

Llamar con un gesto al carrito que pasa por la ruta a dos esquinas de donde tú estás, y sin correr ni sudar, llegar hasta él, que te espera sin ninguna impaciencia. Entrar a ritmo de bachata en un espacio desvencijado y decadente. Acomodarse ligeramente mientras en el asiento trasero una señora come papitas con queso y habla por teléfono "Dile a Plutalco que me mande el dinero". Balancerse de un lado a otro con los baches del camino, con una pasmosa normalidad, con la bachata explicando las bondades de "quedarse en la cama contigo, que es donde mejor se está", y entre compases de guitarra que llora, y de señora con papitas que dice "Plutalco 'ta leeeeeento y 'tamo en eleccione, dile que lo he dicho yo", y poco después observar al chofel que riñe con dramatizada indignación a unos niños "¡Ustedes!, pal de tiguerones, ¿qué hacen por la calle a estas horas?". Perseguir con la mirada a 2 niños 4 pies y 1 chancleta corriendo como alma en pena y risa del diablo para esconderse en un pasillo de palmo y medio entre dos paredes de blocks, mientras esperan que pase el carrito por las colinas de piedras y tierra. Y quedarse en la esquina con las palabras clave "Chofel, en la equiiiiina", cerrando la puerta y dejando atrás altas dosis de caribe.
Todo eso, si se dispone de tiempo y ganas de vivir sin perder la paciencia, es lo que hace que uno se eche unas risas y se reconcilie con el mundo.